Y PUNTO.

¿Tu hijo no quiere comer verduras?

¿A quién no le ha pasado?

En Alba somos unos convencidos de que la alimentación saludable, rica en frutas, verduras, semillas y cereales es lo mejor para tus hijos. La alimentación es un pilar fundamental en el desarrollo y el crecimiento de nuestros hijos, por eso queremos darte un par de tips para ayudarte a pasar esa etapa en que tu hijo no quiere comer nada nuevo.

Es una historia familiar: Tu hijo finalmente tiene dientes y ya ha dejado atrás las papillas! Tus intentos por hacerlo comer brócoli o adquirir el gusto por la coliflor  parecen no tener ningún efecto, quiere comer todo el día tallarines con carne, papas y si tienes suerte algo de verdura bien camuflada.

¿Hay alguna esperanza de que alguna vez se interese por algo verde dentro del plato de comida?

Tu babysitter podría ser de gran ayuda! La mayoría de los niños comen mejor (-o peor-) cuando se sientan a comer con alguien que no es de la familia. Les dejamos un par de ideas que pueden ayudar tanto a babysitters como a papás a tratar de motivar a esos niños que les cuesta atreverse con algo nuevo!

Libros.
Hay cientos de libros infantiles que hablan sobre la interacción de los niños con la comida. Date una vuelta por la librería con tus hijos y fíjate cuales le interesan. Eso los ayuda a mantenerse entretenidos e interesados por la comida.

Combina ingredientes nuevos con sus antiguos favoritos.
Empieza de a poco, prepara salsas de verduras para su pasta favorita, reemplaza la pasta por zucchini y crea una lasaña diferente.

Explora el supermercado.
Transforma la ida al supermercado en una aventura, enséñale sobre nuevos ingredientes a medida que recorren los pasillos. Por lo general los niños prefieren las cosas que han elegido ellos mismos.

Cocinen juntos.
A los niños LES ENCANTA ayudar en la cocina, involúcralos en la preparación. Lavar las verduras y mezclar cosas en diferentes bowls son tareas fáciles que los harán sentirse parte del proceso.

Jugos, jugos y más jugos.
Los jugos prensados en frío mantienen los nutrientes al 100% algo fundamental para el desarrollo y el crecimiento de los niños. Son una buena forma de incorporar frutas y verduras a la dieta sin perder el gran aporte nutricional.

Las preferencias de los niños por la comida pueden no mejorar en un día, semana o incluso meses. ¡Pero con refuerzos positivos esos hábitos pueden llegar a cambiarse!

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