Y PUNTO.

Soy Tesi y como ya se habrán dado cuenta, Soy Mamá.

Cuando digo que soy mamá, hablo de levantarse en la mañana, tratar de motivarlos a salirse de sus camas, preparar mamaderas y colaciones, intentar ducharme con la puerta del baño cerrada, vestirlos a todos (es legítimo querer que llegue el verano, ¡es tan fácil en esa época del año!), convencerlos con argumentos serios (como si estuviésemos hablando de física) de que las rayas y los puntos no combinan, abrazarlas, llenar los platos de cereal y estar pendiente de que se lo coman, preparar sus mochilas y tratar de sacarlas de la casa a la hora.

Mis mañanas son 0% glamourosas, el proceso toma más dos horas, y aunque soy la primera en levantarme, siempre llego corriendo a mi reunión de la mañana.

¿A quién no le ha pasado? (Por favor no me digan que soy la única…)

Mi día de “trabajo” se acaba en la tarde, nunca sé muy bien a qué hora, y aunque trato de llegar temprano a pasar tiempo con mis hijas, por lo general llego a mi casa a hacer una posta con alguien, que generosamente las ha regaloneado mientras yo no estoy.

¡Aquí es cuando el trabajo de verdad comienza! Estoy segura que las mamás que trabajamos descansamos un poco en la oficina, admiro a las que han elegido quedarse en la casa y cuidar a sus hijos, no sé si soy tan valiente como para eso.

Esas horas en que estoy con mis hijas en la tarde, trato de que estén felices, de jugar con ellas, hacer experimentos, manualidades, leer libros. Hay días que me resulta y otros en donde no sé por qué, pero todo sale mal, la única explicación que he podido encontrar es que mis hijas son normales y yo también.

Para ser sincera, esto lo estoy escribiendo desde el pasillo de mi casa, sentada en el último escalón de la escalera, una de mis hijas quiere que le cante una canción para dormir, pero la otra no quiere escucharla así que acordamos que esto sería lo mejor.

Ya leímos libros, se lavaron los dientes, ya les di agua cuando me pidieron y ya he dicho tres veces “no hay más agua, es hora de dormir”.

¡Yo he probado todo! Rutinas, stickers, canciones, premios. Y he resuelto que trabajar, revisar mi WhatsApp o mi Instagram, por al menos media hora desde el escalón de la escalera, es lo que me funciona.

Mi vida está lejos de ser perfecta, hay días en los que me siento como la profesora de Snoopy 

Mis hijas odian la compota en pouch (abusé de ella en una época). Ya probé la medicina antroposófica, biológica y la homeopatía y se me olvidaban 2/3 de las dosis, así no hay medicina que funcione. Me encanta la comida casera, hago la granola en la casa y mis hijas son fanáticas de la ensalada (no sé cómo, pero les encanta), así y todo tengo días de “caracoqueso”. Me ha aparecido un mensaje en Netflix que dice: Are you still watching “Grey´s Anatomy”? y con un poco de culpa le pongo: “yes, continue watching”.

Me salto palabras y a veces párrafos en el libro que estoy leyendo hace meses, y hay días en que mi marido y yo amanecemos con la luz prendida.

Me carga ordenar y clasificar juguetes, mi salita es un desastre perfectamente camuflado, mi Pinterest muestra algo totalmente distinto, es mi meta, no sé si algún día llegue a eso, pero ahí está.

Soy normal y a veces me enojo. Creo que la maternidad no está basada en la perfección. No está basada en tener niños organic, gluten free, free range, ser mamá jirafa, helicóptero o lo que esté de moda. 

La maternidad es real.

Real, con mamás reales que perdemos la paciencia, que a veces tenemos ganas de salir arrancando, que tienen hijos que duermen mal y mamás que sueñan con unas vacaciones (que no es lo mismo que veraneo)

Está lleno de mamás que tienen que trabajar y les gustaría quedarse en la casa con los niños. O mamás que se quedan en la casa que les gustaría trabajar. O mamás que simplemente están cansadas de la rutina diaria.

La maternidad tiene momentos de extrema paciencia, tiene mucho de tratar y lo más importante tiene mucho de aprender a no comparar. La maternidad no se basa en estereotipos externos de perfección.

La maternidad es un aprendizaje constante. Todos los días. Es estar OK con que mis hijas coman caracoquesos un día. ¿Saben por qué? Por que no está basado en lo que hacen otras mamás, -está basado en mí- y en saber qué es lo mejor para mi familia o mi sanidad mental en ese minuto.

Así que les digo, a las mamás, en cualquier etapa en la que estén. ¡Lo están haciendo bien! Está bien que a tus hijos les cueste quedarse dormidos, está bien que odies la etapa de sacarle los pañales (¿a alguien le gusta?), está bien que no se coman toda la comida, está bien enojarse, o quedarte con las sorpresas de los cumpleaños para comértelas después.

¿Sabes qué necesitan tus hijos? ¡Claro que sí! No necesitan algo perfecto. Te necesitan a ti.

Yo soy mamá, me equivoco, me enojo, pierdo la paciencia, las regaloneo mucho, otras veces muy poco. Lo bueno, es que soy perfecta para ellas y punto. 

7 comments

  1. Muy buen artículo, me encanto, solo falto decir que todo eso y más lo haces por un solo día de tener a tus hijos contigo

  2. Me identifico plenamente contigo y lo que escribes. Pienso que somos muy exigentes hoy en día con cómo tenemos que ser con nuestros hijos y claramente intentar ser perfectas nos lleva al desastre mismo. Gracias por hacer real esas palabras de insatisfacción, dificultad, cansancio, poca paciencia… porque saber que eso es real nos hace sentirnos más sanas y en efecto ser mejores con nuestros niños.

  3. Así es!! Y cuando mires para atrás la mayoría de las veces pensarás ¿cómo lo hice? ¿fue tan atroz para? ¿realmente dormí tan mal? Y vas a mirar a tus niños ya grandes y aunque todos parecidos en muchas cosas y distintos en tantos otras, te sentirás tan orgullosa y pensarás “son míos y los hice a mí manera”, y todo ese esfuerzo valió las noches sin dormir, las angustias, penas, logros, satisfacciones y tanto amor que ser mamá trae. Un beso y abrazo apretado, “la Nina”

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