Y PUNTO.

NY TIMES: ¿Son malos los celulares para los niños?

En todos los vecindarios hay algún papá que permite tiempo de pantalla ilimitado. Quizás existen para que los otros papás nos sintamos mejor. Porque seguramente eres de los papás que, aunque te esfuerzas por poner reglas sobre el uso de pantalla, consideras que tu hijo es demasiado fanático.

En el último tiempo se han publicado dos nuevos libros sobre niños y pantallas: “The Art of Screen Time” de Anya Kamenetz y “Be the Parent, Please” de Naomi Schaefer Riley. ¿Cuál es el tiempo de pantalla adecuado? ¿Son los medios digitales como los alimentos, es decir, que si se consumen buenos ingredientes y en moderación estamos OK? ¿O se parece más a los cigarros o incluso a las drogas, que son eventualmente dañinas, en cualquier dosis?

Por desgracia, la evidencia es incompleta. Los investigadores no pueden sobreestimular una muestra aleatoria de bebés o niños para ver qué sucede con sus cerebros. Sin embargo, los estudios sugieren que existen ciertas correlaciones, y que son preocupantes. “Los niños que miran más de dos horas de televisión al día tienen el doble de riesgo de obesidad infantil” Los niños que miran pantallas antes de acostarse duermen menos, lo que genera dificultad para concentrarse y aprender” “La violencia simulada de los dibujos animados o video juegos puede desensibilizar a los niños al sufrimiento de la vida real”

Kamenetz es la voz más tranquilizadora. Ella señala que no todos los niños sufrirán efectos negativos. Lo compara con las alergias a los alimentos: “para muchos niños, un maní es solo un maní”. Kamenetz defiende el uso de pantalla en tiempos moderados y acompañados por adultos.

Por otro lado, Riley, ve en el uso de pantallas un problema cultural insidioso y una falla moral de los padres. Compara las pantallas con el alcohol y el casino: no todos los niños se engancharán, pero más vale prevenir. Dado esto, la autora aboga por reducir radicalmente el tiempo de pantalla de los niños y vigilar cuidadosamente los contenidos que consumen. Sabemos que por lo general el contenido es bueno, sin embargo, no olvidemos que siempre existe un costo de oportunidad.  Las horas que los niños pasan en dispositivos electrónicos se podrían aprovechar leyendo, estudiando, interactuando con hermanos/amigos o jugando al aire libre.

Por su parte, hoy en día existen muchos padres no pueden pasar una hora sin revisar el celular. Es común ver papás que, pegados a su teléfono, no escuchan lo que sus niños les están diciendo y dan respuestas o instrucciones “robóticas” sin si quiera levantar la vista.

¿Significa que los padres de hoy son malos padres? Si usan la pantalla mientras conducen, claro. Los accidentes automovilísticos son una de las principales causas de muerte infantil, y el uso de celulares, una de las principales causas de dichos accidentes. Sin embargo, el impacto del uso de celulares de los padres es menos claro. Hoy en día los papás pasan mucho más tiempo con sus hijos que en la década de los 60. Si una madre lee correos electrónicos de oficina mientras juega con sus niños en la plaza, está perdiendo una oportunidad de interactuar con sus hijos, pero de no existir esa posibilidad, quizás tendría que estar en la oficina.

Sabemos que es crucial estimular y conversar con los niños y nuestra generación de padres cumple con esto posiblemente en un grado sin precedentes. Por otro lado, Kamenetz nota que necesitamos descansos ocasionales. Dado esto, la invitación es:

  1. Priorizar otras actividades y permitir las pantallas solo después. De este modo, seremos más efectivos como padres, nos divertiremos más en familia, y dejaremos de lado la culpa que a veces sentimos por permitir un poco de pantalla. (Sabemos que fomentar en los niños otro tipo de actividades es difícil, sobre todo si los padres tienen altas exigencias laborales. ¿Por qué no reservar una babysitter y pedirle a ella que juegue con tus niños? Cotiza gratis aquí)
  2. Aceptemos que las pantallas tienen contenidos buenos que ofrecer. Permitamos el uso moderados de éstas y elijamos los programas/juegos  que más puedan aportar a tu hijo.
  3. No olvidemos que el sueño es primordial: evita las pantallas antes de que tus hijos se acuesten y no pongamos televisiones en las habitaciones de nuestros niños.
  4. Por último, prioricemos la comunicación sobre la vigilancia, haciendo preguntas como “¿qué viste hoy en la TV?” durante la comida en la mesa en familia.

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