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Harvard: Lo que realmente necesitas para ser feliz, según la ciencia

¿Cuál es el secreto de la felicidad? Es una pregunta que los filósofos han estado debatiendo desde los tiempos de Sócrates. O bien, si tu propósito máximo en la vida es ser feliz ¿en qué gastarías tu tiempo y tus energías?

Estudiar la vida de las personas no es fácil. La mayoría de los estudios hechos a la fecha les pide a los entrevistados que hablen sobre los distintos episodios pasados de sus vidas. Sin embargo, sabemos que la memoria muchas veces falla o que incluso la apreciación que le dan las personas a las experiencias vividas puede cambiar a lo largo del tiempo.

Afortunadamente, la ciencia hoy en día parece tener la respuesta… Un equipo de científicos de la Universidad de Harvard ha observado la vida de un grupo de personas por más de 80 años. Este estudio debe ser el más largo que se ha hecho de este estilo en la historia. Si bien ya se han hecho varios estudios de este tipo, la mayoría muere en los primeros 10 años ya sea porque los participantes desertan, los investigadores se quedan sin recursos o simplemente se distraen.

Robert Waldinger, director del estudio y profesor de psiquiatría en la Facultad de Medicina de Harvard, nos cuenta en una charla TED que este estudio en particular ha podido sobrevivir gracias a una cuota de suerte y a la perseverancia de varias generaciones de investigadores.

El estudio comenzó en 1938 cuando un equipo de investigadores empezó a rastrear la vida y la salud de 724 jóvenes (todos hombres) de Boston: 268 eran estudiantes de segundo año de Harvard, incluidos el futuro editor de Washington Post Ben Bradlee y el futuro presidente de Estados Unidos John F. Kennedy y 456 eran jóvenes de los barrios más pobres de la ciudad. Hoy en día, alrededor de 60 de estos 724 hombres siguen vivos y colaborando con el estudio. Además, en los años transcurridos desde entonces, la cantidad de reclutas se ha expandido para incluir a sus esposas y 1.300 hijos de los participantes, que ahora tienen entre 50 y 60 años.

Durante el estudio, los investigadores les hicieron exámenes médicos y los visitaron en sus casas para preguntarles, a través de entrevistas y cuestionarios, por sus vidas en general incluidos sus fracasos y éxitos en la carrera y el amor. En los primeros años del estudio, los científicos también (extrañamente) recopilaron información sobre la curvatura de las cejas, los lunares y manchas de las caras y la caligrafía de los participantes. Más tarde, cuando la tecnología estuvo disponible, el equipo usó pruebas de ADN y scanners de resonancia magnética para obtener una imagen más precisa de la salud de cada uno de ellos, lo que demuestra cuán lejos ha llegado la ciencia durante el estudio.

Después de 80 años, el estudio descubrió que la riqueza, la genética, la clase social y el coeficiente intelectual no son tan importantes para la longevidad y la felicidad como lo son las relaciones de una persona con sus amigos, familia y comunidad. Sin duda un resultado que hubiera conmocionado a los investigadores originales.

“Cuando comenzó el estudio, a nadie le importaba la empatía o el apego”, explicó George Vaillant, un psiquiatra que dirigió el equipo desde 1972 hasta 2004. Al igual que muchas personas hoy en día, la mayoría de esos 724 jóvenes, pensaban que la clave de la felicidad era el éxito financiero y la fama.  Sin embargo, hoy sabemos que “la clave para un envejecimiento saludable y feliz son las relaciones, las relaciones y las relaciones”.

De hecho, las relaciones son tan importantes que, cuando se trata de una vida saludable, la satisfacción en las relaciones interpersonales a los 50 años es mejor indicador de la salud física que tendrá esa persona a los 80 que sus niveles de colesterol. “Las personas que a los 50 años tenían relaciones más satisfactorias eran las más saludables a los 80 años” A fin de cuentas, cuidar el cuerpo es importante, pero atender las relaciones también es una forma de autocuidado. Esa es la revelación.

Las conclusiones del estudio son principalmente tres:

  • La gente que está más conectada a su familia, amigos y comunidad son más felices, más saludables y viven más años. Los participantes que vivían más solos o que estaban más apartados de las personas, se sentían menos felices, presentaban una menor actividad cerebral y vivieron por menos tiempo.
  • Vivir más conectado no depende de la cantidad de personas que tengas alrededor. Una persona puede sentirse sola incluso teniendo muchos amigos y/o en el matrimonio. Lo que importa, en realidad, es la calidad de las relaciones. Tener relaciones conflictivas es malo para la salud.
  • Teniendo buenas relaciones no solo cuidamos nuestro cuerpo, sino que también nuestra mente. Por ejemplo, las personas que a los 80 años tenían amigos o familiares en los que contar, parecían tener una memoria más fuerte.

Robert Waldinger termina la charla TED diciéndonos que, cual sea la edad que tengamos o la etapa de la vida en que estemos, dediquemos nuestro tiempo y energías a cultivar nuestras relaciones. ¡Vale la pena! Reemplacemos tiempo de pantalla por tiempo con personas, mejoremos nuestras relaciones haciendo cosas entretenidas con quienes nos rodean y/o contactemos a esa persona de nuestra familia que sabemos que está más sola o que no hablamos hace años… pues “la buena vida se construye en base a buenas relaciones”.

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