Y PUNTO.

¿Por qué los niños necesitan rutinas?

Básicamente, porque las rutinas dan a los niños una sensación de seguridad y los ayudan a desarrollar la autodisciplina.

Los seres humanos, en especial los niños, temen a lo desconocido. Lo desconocido incluye todo, desde una nueva verdura en su comida hasta un cambio importante en sus vidas. Desafortunadamente, los niños se enfrentan a cambios todos los días, lo cual es una oportunidad de crecimiento, pero también una eventual situación de estrés.

Los niños manejan mejor los cambios si ocurren en el contexto de una rutina familiar. Una rutina predecible les permite sentirse seguros y desarrollar un sentido de dominio en el manejo de sus vidas. A medida que se refuerza este sentido de dominio, enfrentan mejor los cambios, ya sea una nueva dinámica en el colegio, pasar el fin de semana en la casa de un amigo, la muerte de un ser querido etc…

Si bien ayudar a los niños a sentirse seguros y preparados para enfrentar los desafíos y cambios propios de la vida es una razón suficiente para promover una rutina en la casa, la estructura también tiene otro papel importante en su desarrollo: enseña a nuestros hijos a controlar constructivamente a su entorno y a sí mismos.

Los niños que viven en hogares caóticos donde no se guardan ni cuidan las cosas, no saben que éstas duran más y mejor si se organizan un poco. En las casas donde no hay un tiempo establecido para hacer las tareas, los niños no desarrollan la voluntad para hacer lo que no les gusta. Si los niños no desarrollan rutinas básicas de auto cuidado (como prepararse la comida o la colación), podrían tener dificultades para cuidarse a sí mismo cuando sean adultos. La idea de la estructura es internalizar los hábitos que son constructivos.

Pero… ¿Podría ocurrir que demasiada estructura opaque nuestro sentido de espontaneidad y creatividad?

Sí, si se impone sin sensibilidad. Debemos permitir esas ocasiones en que las reglas se rompen, como quedarse despierto hasta tarde para ver un eclipse o tomar bebida en la comida para celebrar al hermano que está de cumpleaños.

Y ojo que no hay razón para que la estructura sea opresiva. Las rutinas tienen que ser nuestros aliados, deben ser pequeñas acciones que hacen que la vida sea más fácil y tu casa, más acogedora.

¿Y esto significa que los bebés deberían someterse a rutinas lo antes posible?

¡No! Los bebés nos piden lo que necesitan. Los alimentamos cuando tienen hambre, les cambiamos los pañales cuando están húmedos o los hacemos dormir cuando tienen sueño. Obligar a un bebé a adaptarse a nuestra rutina no es responder a sus necesidades, sino que a las nuestras.

Sin embargo, a medida que el bebé pasa a la etapa de crianza, debemos establecer una rutina y ayudarlo a adaptarse a un horario determinado. Al principio, podemos ayudarlos organizando nuestro propio día en torno a sus necesidades, por ejemplo, si sabemos que a las 2pm duerme siesta, asegurarnos que a esa hora estén las condiciones apropiadas para hacerlo. Con el tiempo, podremos modificar esa rutina de manera que funcione para el bebé y para toda la familia.

 

Siete beneficios de usar rutinas con sus hijos

  1. Las rutinas eliminan las luchas de poder

Las rutinas eliminan las luchas de poder porque ya no estás imponiendo algo al niño. Esta actividad (cepillarse los dientes, dormir la siesta, apagar la televisión para ir a comer) es lo que “toca hacer” a esa hora del día. El padre deja de ser el malo y las peleas se reducen.

  1. Las rutinas ayudan a los niños a cooperar

Las rutinas ayudan a los niños a cooperar, reducen el estrés y la ansiedad. Todos sabemos lo que viene después, por lo que nadie se siente empujado por los padres a hacer lo que debe hacer.

  1. Las rutinas ayudan a los niños a aprender a hacerse cargo de sus propias actividades

Con el tiempo, los niños aprenden a cepillarse los dientes, preparar sus mochilas, etc. sin recordatorios constantes. A los niños les encanta estar a cargo de ellos mismos. Esta sensación aumenta su sentido de dominio y competencia. Los niños se sienten más independientes por lo que tienen menos necesidad de rebelarse y ser contrarios.

  1. Los niños aprenden el concepto de esperar para obtener las cosas que disfrutan …

… lo que es clave para aceptar alegremente las exigencias de un horario. Es posible que a un niño le guste ver televisión durante el día, pero si sabe que esta actividad está reservada para la tarde, después de hacer las tareas, el niño aprende a esperar y lo disfruta más.

  1. Las rutinas regulares ayudan a los niños a tener un horario

… y, por ejemplo, se duermen más fácilmente por la noche.

  1. Las rutinas ayudan a los padres a construir esos preciosos momentos de conexión.

Si centramos nuestro día en hacer que los niños cumplan con el horario para llevarlos a la cama, perdemos oportunidades de conexión con ellos. Incluyamos pequeños rituales de conexión en nuestra rutina. Por ejemplo, acurruquemos a cada niño cuando los saludemos por la mañana y cuando les demos las buenas noches antes de dormir.

  1. Los horarios ayudan a los padres a mantener claras las expectativas.

Pongamos rutinas para que apagar la televisión o ir a lavarse los dientes no sea una pelea todos los días. Con estructuras claras los niños saben qué esperar y así formamos una familia con hábitos saludables donde todo funciona sin problemas.

Cuando contrates una babysitter, considera la opción de comentarle sobre las rutinas de tu familia para que los niños hagan lo mismo aún si sus padres no están en la casa. Cotiza gratis una babysitter aquí.

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