Y PUNTO.

Comida en Familia: ¿Por qué es tan importante? (parte 1)

Probablemente hayas escuchado que comer juntos como familia es algo bueno para tus hijos, pero es posible que no seas consciente de cómo esto podría afectar en la vida de tus hijos. La cena en familia y la conversación que tenemos ahí es uno de los mejores predictores de cómo se desempeñarán los niños en la adolescencia.

Cuanto más frecuentemente comen los niños con sus padres, mejor se desempeñan en el colegio, y es menos probable que se involucren con las drogas o el alcohol, sufran depresión, o se vuelvan sexualmente activos durante la adolescencia. ¿Por qué?

  • Porque las familias que comen juntas hablan más, lo que les ayuda a mantenerse conectados y construir mejores relaciones.
  • Porque los padres que cenan con sus niños tienen más probabilidades de expresar su amor en forma de atención, apoyo y supervisión.
  • Porque las familias que les ofrecen a los niños más estructura son más propensas a mantener a los niños ocupados en sus tareas, evitando así que se metan en problemas.
  • Porque la comida transforma a los miembros de la familia en un “grupo”, lo que les da sentido de pertenencia a los niños.
  • Porque los niños, incluso más que los adultos, necesitan algo con lo que contar todos los días, la seguridad tangible de pertenecer y alimentarse que está representado por el ritual de compartir comida con aquellos que queremos.

Independientemente del motivo, la comida en familia es como una póliza de seguro bastante sencilla que vale la pena incorporar en nuestra rutina del día a día. Si consideras que estás demasiado ocupado como para comer regularmente con tus niños, la invitación es a que te lo cuestiones, porque en realidad es demasiado importante.

 

¿A qué llamamos “regularmente”?

Los estudios muestran que mientras más cenen juntos, mejor, lo que significa que dos veces a la semana es mucho mejor que ninguna, y cuatro es mucho mejor que dos. Obviamente, es ideal que ambos padres, si viven juntos, puedan cenar con sus hijos todas las noches. Pero no vivimos en un mundo ideal y, por definición, ningún ser humano es un padre ideal. Así que lo importante es intentar comer en familia lo más seguido, aún si esto implica que sólo uno de los dos sea el que esté casi siempre presente.

 

“Yo como con los niños todas las noches, pero mi esposo no alcanza a llegar porque sale más tarde ¿Esto importa?”

A veces esto es lo mejor que se puede lograr durante la semana, y es difícil cambiarlo. Pero en este caso, el fin de semana en familia (y las comidas de los viernes, sábados y domingos) se vuelve aún más importante. Tenemos que cuidar y fomentar los tiempos que estamos todos juntos. Esto crea identidad familiar y da a los niños un sentido de pertenencia que es clave para desenvolverse con seguridad y confianza dentro y fuera de ella.

 

¿Qué pasa cuando las actividades extraprogramáticas de los niños son a la hora de comida?

Cuando esto ocurre una vez a la semana, bueno… podemos ignorarlo. Pero si los horarios de estas actividades significan que tu familia no puede sentarse a comer todos juntos al menos un par de veces durante la semana, entonces vale la pena un poco de pensamiento creativo. ¿Se puede cambiar el horario de la comida para antes o después? ¿Puede alguno de tus hijos cambiar el horario de la actividad para después del colegio? ¿Pueden juntarse a la hora del té o quizás antes de acostarse y ahí darse el tiempo para conversar?

 

“Comemos juntos, pero viendo televisión… ¿Eso cuenta?”

Sabemos que es difícil hacer de la cena en familia una instancia entretenida y distendida cuando, al final de una larga jornada laboral, están todos cansados. Es mucho más fácil encender la televisión que interactuar con los hijos. Pero comer frente al televisor construye una relación con la pantalla, no entre sí. Intenta evitarlo.

 

“Estoy tan agotado al final del día que no tengo la energía para hacer de la comida en familia algo especial”.

Después de los horarios de trabajo y deporte (o actividades extraprogramáticas), el agotamiento de los padres es el mayor obstáculo para las cenas familiares. Sin embargo, es importante que guardemos energías para esta instancia y así lograr que todos los miembros de la familia se relajen, desconecten del trabajo / estudio y se reconecten entre sí.

El primer secreto es no darle demasiada importancia a la comida en sí: recuerde, la comida no es el punto. El segundo secreto es cuidarse a usted mismo y a sus hijos, no solo por la tarde, sino que durante todo el día.

No olvidemos que perdemos una oportunidad importante de conectarnos y compartir si no cuidamos la cena en familia, especialmente si trabajamos lejos de nuestros hijos durante el día. Comer con nuestros niños es tan importante como base de la cultura familiar que tenemos que convertirla en una tradición familiar querida, y escatimar en otro aspecto, si es necesario.

 

“A medida que mis hijos se hacen mayores, no quieren cenar con nosotros el fin de semana”.

Nuevamente, si cena la mayoría de las noches en familia, puede exentar la noche del sábado convirtiéndolo en algo como una “noche de fiesta” para todos. Pero si no lo hace, entonces su familia necesita ese tiempo para compartir ¡incluso si sus preadolescentes y adolescentes no quieren!

Naturalmente, a medida que tus hijos crecen, más ganas tienen de salir de la casa en la noche. Es importante que sepamos adaptarnos y ajustar la dinámica al momento que están viviendo y su etapa de la vida.  Con algunas ideas de discusión interesante en mente y un poco de energía, podemos hacer de la comida en familia, un momento entretenido, incluso para los adolescentes también.

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