Y PUNTO.

10 maneras de preparar a tus hijos frente al bullying

En términos generales el bullying se define como un comportamiento agresivo no deseado en el cual un niño o adolescente usa un desequilibrio de poder real o percibido (popularidad, fuerza física, tenencia de información embarazosa etc…) para controlar o dañar a otros niños. Puede incluir cualquier cosa, desde la difusión de rumores hasta insultos y agresión física. Esencialmente, el bullying es un abuso de poder.

¿Por qué un niño o adolescente hace bullying? Básicamente porque le da poder. Muchos seres humanos necesitan sentirse poderosos. Un niño que no tiene acceso al poder de manera saludable, le resulta difícil usarlo correctamente.  Y para un niño o adolescente con baja autoestima o inseguro, abusar del poder mediante la intimidación lo ayuda a sentirse mejor, al menos por un periodo corto de tiempo.  Si un niño se siente humillado o lastimado frente a cualquier amenaza responde del mismo modo, humillando y lastimando a otros. Desafortunadamente, entonces, los niños que tienen historias o experiencias de sufrimiento, suelen ser autores del bullying.

Naturalmente existe este tipo de niños en todas partes, y la vida de tus hijos alguna vez se cruzará con la de ellos. La pregunta es, entonces, ¿cómo preparamos a nuestros hijos contra el bullying? Evidentemente la solución no es aislar al niño, sino que ayudarlo a crear conciencia del bullying,  a desarrollar las habilidades para protegerse a sí mismos cuando sea necesario y buscar ayuda cuando están siendo víctimas de esta situación.

  1. Ten relaciones compasivas y respetuosas

Está probado que la manera más eficaz de enseñar a un niño es con el ejemplo. Preocúpate de mantener relaciones amorosas y respetuosas con la gente que te rodea… solo así tu hijo sabrá reconocer cuando se le está faltando el respeto y se rebelará contra eso.

  1. Mantente conectado con tu hijo, pase lo que pase.

Los estudios demuestran que los niños que se sienten más solos son más propensos a ser intimados. La mayoría de los niños se sienten avergonzados cuando son víctimas de algún tipo de agresión; da la confianza a tu hijo para que se acerque a ti en caso de que necesite de tu ayuda. Recuerda que la crianza de los hijos se trata en un 80% de conexión y solo en un 20% en orientación. Por lo tanto, prioriza siempre la cercanía con tu hijo y mantén abiertas esas vías de comunicación, pase lo que pase.

  1. Enseña a pedir las cosas de manera respetuosa

Los niños pueden exigir ciertos derechos de manera respetuosa, pero con firmeza. Enséñales frases como: “es mi turno” “por favor saca tus manos de mi cuerpo” “No está bien lo que hiciste” “No me gusta que me llamen así, llámame por mi nombre”

  1. Practicar las habilidades sociales básicas

Desafortunadamente los matones se aprovechan de los niños que perciben como vulnerables. Si vez que alguno de tus hijos tiene dificultades para relacionarse, intenta trabajar con él las habilidades sociales. Las técnicas van desde incentivar la amistad convidando amigos a la casa hasta hablar con él para entender qué es lo que siente y tratar de guiarlo. Por ejemplo, el año pasado cambié de colegio a mi hijo Ignacio. Naturalmente él estaba ansioso porque no conocía a ninguno de sus futuros compañeros. Un consejo que le di y pareció funcionar fue que observara primero la dinámica de los niños y luego encontrara la manera de encajar con ellos.

Hay que tener especial atención con estos niños más vulnerables. Muchos de ellos suelen querer tanto la aceptación de sus pares que continúan hablando con algunos compañeros incluso cuando uno de los líderes del grupo comienza a maltratarlos.

  1. Explica cómo funciona la dinámica del acoso escolar

Los estudios demuestran que los agresores comienzan con el acoso verbal. La forma en que la “víctima” responde a este primer tipo de agresión determina si el agresor sigue o no atacando a este niño en particular. Si la agresión le da al acosador lo que está buscando – una sensación de poder – es probable que la agresión aumente. Es imperativo estar cerca de tu hijo en este momento. El agresor los está “probando” y como padres estamos a tiempo de evitar que la situación no pase a una siguiente fase, la de la intimidación.

  1. Practica con los juegos de roles para que tu hijo se sienta cómodo respondiendo a las burlas y provocaciones

Enseñemos a nuestros niños que lo que busca el agresor es poder por lo que mostrar las emociones y luchar (en buen chileno “enganchar”) alimenta al agresor. Si bien el niño no puede controlar al agresor, sí puede controlar su propia respuesta. La respuesta determina si la situación de acoso aumenta o se desactiva. La mejor estrategia es mantener la calma y dejar que el agresor manifiesta esas ganas de poder, al mismo tiempo que el niño se retira de la situación tranquilamente. Practica con tu hijo decir frases como “Sabes, voy a ignorar ese comentario”, “Creo que tengo algo más interesante que hacer en este momento”, “No gracias” con un tono fuerte y seguro.

  1. Convence a tu hijo que no es vergonzoso que un intimidador lo asuste o amenace

Dale toda la confianza a tus niños para que se acerquen a ti o a otro adulto y pidan ayuda. Las situaciones de bullying suelen ir escalando en el tiempo.  Convence a tu hijo que es mucho más importante salvarse la vida que “cuidar su imagen”.

  1. Enseña a intervenir cuando tu hijo observe alguna situación de bullying

La experta en bullying, Michele Borba, dice que cuando otros niños (o terceros) intervienen correctamente, los agresores dejan de intimidar en más de la mitad de las veces y en no más de 10 segundos.

Enseña a tus niños a asociarse con la víctima y retirarla rápidamente del peligro. Esto se puede lograr acercándose físicamente a la víctima para separarlo del agresor. Luego, que diga frases del tipo “te veo molesto, vámonos de acá”, “te he estado buscando” o “el profesor me envió a llamarte”. Finalmente busca rápidamente la ayuda de un adulto.

  1. Sugiere cómo evitar situaciones de intimidación

Los acosadores operan donde los adultos no están presentes, por lo que si tu hijo ha sido intimidado, debe evitar los pasillos, baños y áreas del patio del colegio donde no hay supervisión. Sentarse en la parte delantera del bus escolar o en la mesa de almuerzo que está cerca de los supervisores son buenas estrategias para evitar situaciones de bullying.

  1. No dudes tú en intervenir

Tu trabajo como padre es proteger a tu hijo. Esto significa que además de enseñar a tu hijo a defenderse por sí mismo, puede que necesites llamar al profesor o al director del colegio. No des el mensaje que el niño es quien debe hacerse cargo de esta situación. Y no asumas que, si no hay violencia física, tu hijo no está siendo herido de una manera profunda y con consecuencias duraderas.  Si el colegio no puede proteger a tu hijo, considera la posibilidad de cambiarlo a otro.

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