5 pasos para educar niños emocionalmente inteligentes

¿Te interesa desarrollar la inteligencia emocional de tu hijo pero no sabes por dónde empezar?

Los 5 pasos para educar niños emocionalmente inteligentes

¿Te interesa desarrollar la inteligencia emocional de tu hij@ pero no sabes por dónde empezar? Comienza con estos 5 pasos.

1- Empatiza con los sentimientos de tu hijo

El simple hecho de que un niño se sienta comprendido lo ayuda a dejar esas emociones que lo perturban. Sentirse comprendido desencadena bioquímicos calmantes lo que se traduce en sentimientos de alivio.

Hay veces que el malestar de tu hijo te parecerá desproporcionado con respecto a lo que le sucedió. En estos casos, recordemos que todos almacenamos emociones y que nos permitimos experimentarlas cuando estamos en un lugar seguro. Luego de eso, somos libres para seguir adelante.

Ocupemos frases como “entiendo que es difícil dejar de jugar e ir a comer, pero ya es hora” o “yo también considero aburrido que esté lloviendo”.

Los niños desarrollan empatía al experimentarlo de los demás.

2- Permite la expresión

Si no aceptas o minimizas las emociones de tu hijo les estás dando el mensaje de que algunos sentimientos son vergonzosos o inaceptables. La desaprobación de su miedo o enojo no le impedirá tener esos sentimientos, solo los reprime. Desafortunadamente, los sentimientos reprimidos no se desvanecen… quedan atrapados en busca de salida. Debido a que no están bajo el control consciente del niño, suelen salir sin avisar, y en el momento inoportuno.

En cambio, enséñale que la gama completa de sentimientos es comprensible y es parte del ser humano, incluso cuando algunas acciones que derivan de esos sentimientos sean limitadas.

Ocupemos frases como: “¡Estás enojado porque tu hermano te rompió el juguete! Entiendo, pero no está bien golpearlo, incluso cuando estás muy enojado. Cuéntale a tu hermano en palabras cómo te sientes” o “Te veo un poco alterado por la actividad que tienes hoy. Yo también solía ponerme nerviosa cuando tenía tu edad… ¿quieres hablar sobre eso?”

Tu aceptación le enseña a tu hijo que su vida emocional no es peligrosa, no es vergonzosa, y de hecho es universal y manejable. Tu hijo se entera de que no está solo en esto y desarrolla la habilidad para manejarlas.

3- Escucha los sentimientos de tu hijo.

A menudo, tu hijo solo necesita la oportunidad de sentirse escuchado mientras expresa sus sentimientos. Una vez que los exprese y se sienta atentamente escuchado, los dejará ir y continuará con su vida

Ocupa frases como “Pareces enojada e infeliz. Todo el mundo se molesta a veces … Estoy aquí. Cuéntame qué pasó” o “Estás tan triste y con rabia que solo quieres gritar y llorar. Todos nos hemos sentido así alguna vez. Cuéntame, desagótate conmigo”

La naturaleza de las emociones humanas es moverse a través de nosotros, hundirnos y luego desaparecer. Cuando las alejamos o las reprimimos, las emociones se atascan dentro de nosotros en lugar de encontrar esa vía de escape. Ayudemos a nuestros niños a ser lo suficientemente seguros como para sentir y expresar esos sentimientos.  Solo así aprenderán a manejarlas sin colapsar.

4- Enseña a resolver problemas

Las emociones son mensajes, no barro para revolcarse. Enséñale a tu hijo a tolerar esas emociones, y, una vez que éstas ya no estén presionando fuertemente, busquemos soluciones y actuemos si es necesario.

Cuando los sentimientos son comprendidos y aceptados, pierden su carga y comienzan a disiparse. Esto deja una apertura para la resolución de problemas.  A veces, los niños pueden hacer esto ellos mismos. A menos que te lo pida directamente, no te apresures y dale tiempo para manejar ese problema. Eso le dará confianza.

Ocupemos frases como: “Estás decepcionada de que Florencia no puede venir porque está enferma. Realmente querías jugar con ella. En un rato más, veamos qué otra actividad podemos hacer que te resulte divertida”

Los niños necesitan expresar sus sentimientos, pero también deben saber cómo cambiar de marcha para encontrar soluciones constructivas a sus problemas. Esto requiere práctica y guía de nuestra parte.

5- Juega con tu hijo

Cuando tu hijo está enojado, triste o se siente inundado por algún sentimiento negativo, interviene con la mejor medicina: Jugar. Recuerda que la risa libera el estrés.

Todos los niños experimentan grandes sentimientos diariamente. A menudo sienten impotencia, pasados a llevar, enojados, tristes, asustados o celosos. Los niños emocionalmente sanos procesan estos sentimientos con el juego.

Tu hijo (al igual que muchos adultos) no pueden expresar sus conflictos emocionales con palabras. Muchas veces a través del juego los puede resolver, sin necesidad de hablar de ellos.

¿Te gustan nuestros consejos? Te invitamos a revisar nuestra lista de tips de cuidado en dónde encontrarás mucho, mucho más.