La verdad de cuando enseñas a tu hijo a ir al baño

Cuando todo sucede en la pelela.

¿Estás preparando a tu hijo (y a ti misma) para que aprenda a ir al baño? ¿Te encuentras nerviosa e insegura  por que puedas fallar? Les traemos las verdad de cuando enseñas a tu hijo a ir al baño.

Estoy aquí para decirte que mientras hay cosas buenas, malas y feas de educar hijos, te encuentras en uno de los más graciosos y orgullosos momentos de la vida de tu hijo: cuando todo sucede en la pelela.

1- No pongas una edad o fecha límite

Mis hermanos y yo comenzamos a ir al baño a los 2 años, pero me di cuenta que mi hijo más grande aún no estaba listo. Aunque yo estaba emocionada por dejar los pañales, esperé hasta que él me avisara verbalmente o me diera pistas que indicaban que quería ir al baño. Sin tener una fecha límite (aparte de mi fantasía de lo más pronto posible), el esperar ayudó a reducir el estrés en ambos.

2- #1 es mucho más fácil que #2

No te alarmes si tu hijo logra hacer en la pelela una de las dos opciones, y la otra no tan bien. Mi hija dominó el #1 mucho tiempo antes que el #2. Conquistar ambas opciones en la pelela tomo mucha paciencia, persistencia, soborno y ánimo.

3- Conquistar el #2, te podrá traer recuerdos del parto

Mi hijo estaba determinado a hacer el #2 en los pañales durante los primeros meses del entrenamiento. No importaba cuanto lo intentaba, solo se sentía cómodo en el pañal. Un día decidí que no iba a utilizar pañales, lo cual coincidió con la fiesta de cumpleaños de un amigo, donde tuve que hacer más de 25 viajes al baño en la primera media hora, sosteniéndolo mientras me decía “¡mamá, no lo puedo hacer!” e intentaba pujar simultáneamente, y yo lo motivaba diciendo “puja, puja”. En este momento me transporté a la sala de partos cuando lo tuve un par de años atrás. Cuando sucedió los dos gritábamos y llorábamos de felicidad.

4- Prepárate para conocer de verdad los baños públicos

Lider, Jumbo, restaurantes, cines, todos los baños en el camino a mi casa, a la casa de mis papás, o al trabajo de mi marido. ¡Los vas a conocer todos! Tener un hijo que sabe ir al baño es una bendición y maldición a la vez. Cada vez que escucho “mamá, quiero ir al baño” y no estamos en la casa, comienzo a correr como loca en mi auto hasta encontrar el baño más cercano, rezando que haya un baño disponible donde quepamos los dos (con la opción de dejar la puerta abierta, para supervisar a mi hija más pequeña que está en el coche).

5- Bonus: el segundo hijo, ve a su hermano hacer esto todos los días, y va a querer hacerlo pronto también

Mi hija está por cumplir 2 años, y últimamente, se quiere sentar en la pelala, al igual que su hermano mayor. Se quita el pañal, y extiende sus brazos hacia mí para que la ayude. Tal vez, deje de tener pañales antes de lo esperado. ¡Espero estar en lo cierto y que la magia exista!

¡Sin importar en qué etapa de la vida este, siempre voy a recordar estos momentos y las risas que viví al entrenar a mis hijos!

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