NY TIMES: Ojo con la sobreprotección

El padre ideal es uno que está involucrado en la educación de su hijo pero que, a la vez, respeta espacio

La participación de los padres en la educación de los hijos tiene una larga y rica historia de estudio. Décadas de investigación, muchos de ellos por Diana Baumrind, psicóloga clínica y de desarrollo de la Universidad de California, Berkeley, descubrieron que el padre ideal es uno que está involucrado en la educación de su hijo y que establece altas expectativas pero que, a la vez, respeta su autonomía y capacidades. Se debe tener ojo con la sobreprotección.

Estos padres que generan esta “sana autoridad” generalmente crían a niños que tienen mejor rendimiento académico, psicológico y social que los niños cuyos padres son permisivos y menos involucrados, o que controlan y están más involucrados. ¿Por qué es este estilo de crianza en tan exitoso?

Los niños más felices y exitosos tienen padres que no hacen por ellos lo que son capaces o casi capaces de hacer; y sus padres no hacen cosas por ellos que satisfagan sus propias necesidades en lugar de las necesidades del niño. Es decir, cuando se deja de lado la sobreprotección.

La tarea central de crecer es desarrollar un sentido de sí mismo que nos permite ser autónomo, seguro de sí mismos y a actuar de acuerdo con la realidad. Si tratas a tu niño que camina como si no pudiera caminar, disminuyes su confianza y distorsionas la realidad. Lo mismo ocurre con las revisiones nocturnas de la tarea y/o las repetitivas llamadas telefónicas para verificar que está todo OK.

Rechazar y permitir que los niños cometan errores es uno de los mayores desafíos de la crianza de los hijos. Muchos padres dicen: “No soporto ver a mi hijo infeliz”. Si no puedes soportar ver a tu hijo infeliz estás en el camino equivocado. Privar a tu hijo de los desafíos propios del día a día es quitarles las herramientas que necesitarán para manejar las demandas inevitables, difíciles, desafiantes y en ocasiones devastadoras de la vida.

La incapacidad de los padres para mantener los límites en el cuidado y la asistencia del hijo es lo que más daña el desarrollo infantil. Cuando hacemos las cosas por nuestros hijos a partir de nuestras propias necesidades en lugar de las suyas, los obligamos a eludir la tarea más importante de la infancia: desarrollar un sólido sentido del yo.

Entonces, ¿dónde está ese límite? ¿Cómo “debemos” ser como padres?  En primer lugar, el padre ideal es aquel amoroso, cálido y cercano pero que establece límites reconociendo su propia ansiedad. Segundo, los padres deben ser claros acerca de sus propios valores. Asegúrate de que tus decisiones y actitudes reflejen con precisión las cosas que más valoras en la vida. Por último, los padres deben asegurarse de que sus propias vidas sean satisfactorias. No hay padres más vulnerables a los excesos de sobreprotección que un padre infeliz. Una cosa clave a la hora de educar es presentarles a nuestros hijos una versión de la vida adulta que sea atractiva y por la que valga la pena esforzarse.

La tentación de ayudar y proteger a tu hijo cada vez que lo necesite y solicite es muy grande. Pero debemos recordar que los niños prosperan mejor en un entorno que es amoroso, confiable y seguro pero que, a la vez, no interfiere en su propio desarrollo, sino que al contrario, les da las  herramientas necesarias para enfrentar solos los desafíos e incertidumbres propios de la vida.

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