¿Tu guagua no quiere dormir? Simples tips para mejorar su sueño

Los expertos han declarado que no existe un secreto, cada niño es diferente. ¡Esto no significa que no existan trucos!

¿Tu guagua no quiere dormir? Simples tips para mejorar su sueño

Cuando nuestras guaguas (o las guaguas que nos toca cuidar) no quieren dormir, a menudo nos preguntamos si existirá la receta mágica. Sin embargo, los expertos han declarado que no existe un secreto ya que los hábitos de sueño saludable son una combinación de diferentes cosas y que, en realidad, cada niño es diferente. ¡Sin embargo, esto no significa que no existan trucos!

1- Respetar las horas de vigilia.

Uno de los mayores enemigos del sueño, especialmente para guaguas y niños pequeños, es el cansancio. Más abajo, una guía rápida de cuánto tiempo tu hijo debe estar despierto entre siestas durante el día:

Recién nacidos (0-12 semanas): 45 minutos de tiempo despierto

3-5 meses: 1.5-2 horas de tiempo despierto

6-8 meses: 2-3 horas de tiempo despierto

9-12 meses: 3-4 horas de tiempo despierto

13 meses a 2,5 años: 5-6 horas de tiempo despierto

Si dispones a tu hijo para la siesta antes de que se canse, podrás observar que están más relajados a la hora de acostarse y, por lo tanto, se quedará dormido más fácilmente

2- Tener una rutina de hora de dormir

Las guaguas y los niños funcionan con rutinas predecibles. Una rutina predecible para dormir (que no dura más de 30 minutos) es una gran manera de hacerle saber a tu hijo cuándo llega el momento de dormir.

Una típica rutina para domir podría ser así:

– baño (5 minutos)

– ponerse el pijama (5 minutos)

– lactancia o mamadera (10 minutos)

– leer una historia o cantar algunas canciones (10 minutos)

Es importante que la rutina sea la misma cada vez… ¡por muy aburrido que parezca!. La rutina debe ser muy predecible para el niño. Muchos de ellos intentarán alargar o romper esta rutina buscando algún juego para jugar o simplemente tirando juguetes fuera de la cuna, levantándose etc.. No hay que participar. Tranquilamente, y sin decir una palabra, intentamos volver al orden.

3- Alimentar o amamantar después de las siestas, no antes.

Para muchas guaguas y niños chicos, la razón más importante por la que no duermes bien durante el día es por la asociación de alimentación y sueño. Los niños han vinculado estos dos conceptos y ellos piensan que necesitan una mamadera antes de cada siesta para quedarse dormidos.

Si los alimentamos inmediatamente después de cada siesta (en vez de justo antes), estamos ayudando al niño a romper esa asociación.

Ojo que esta estrategia solo debe utilizarse para las siestas. Los niños deben tener sus guatitas llenas para asegurarnos que no despierten de hambre durante la noche.

4- El mismo lugar, a la misma hora

Como recién mencionamos, a los niños les gusta el concepto de previsibilidad. Dado esto, un buen truco es hacer dormir a nuestros hijos, en el mismo lugar, al mismo tiempo, todos los días. La idea es que el niño duerma sus siestas en el mismo lugar que su sueño nocturno.

Sabemos que esto puede resultar difícil. Tampoco queremos que tu guagua deje de visitar a sus abuelos. Pero en la medida de lo posible, mantente firme e inténtalo, especialmente cuando estás empezando a enseñar hábitos de sueño. Para muchos padres, “corrigiendo” el lugar en donde su hijo duerme siesta, les significa una mejora importante en la duración y sueño nocturno. Mejor aún si ese lugar es oscuro y con ruido blanco.

Por último, también es importante asegurarse de que se tu hijo se quede dormido donde quieres que permanezca dormido. Si tu guagua se despierta durante la noche en un lugar completamente diferente al lugar donde se quedó dormido, lo más probable es que se asuste y empiece a llorar para informarte.

5- Esperar antes de entrar a la habitación.

Cuando tu guagua despierta durante la noche o durante la siesta, espera un poco antes de entrar a su pieza. El primer día que lo intentes, espera exactamente un minuto. El segundo día, dos minutos y así sucesivamente…

El ciclo de sueño dura aproximadamente 45 minutos. La mayoría de los adultos nos despertamos después de este ciclo, sin embargo, es tan breve que ni si quiera lo recordamos al día siguiente. Como los niños no han aprendido a dormirse independientemente, ellos necesitan un poco más de tiempo para volver a conciliar el sueño. Con estos minutos de espera, le damos tiempo a nuestros hijos para volver a dormir sin ayuda. ¡Una vez que ellos aprenden, los adultos quedamos libres!

¿Te has preguntado, cuánto duerme una guagua o bebé?

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